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Cosas sencillas que te pueden ayudar a ahorrar más de lo que piensas

abuelita ahorradora

Los gastos existen, y muchos de ellos son imprescindibles, pero no tienen por qué ser desorbitados ni suponer una incertidumbre cada fin de mes en nuestra economía familiar. En la actualidad contamos con herramientas que nos ayudan a controlar nuestro consumo: aplicaciones para móviles que nos permiten conocer las facturas antes de recibirlas y el consumo que llevamos, los nuevos contadores de energía que nos ofrecen el precio de la electricidad en función de la franja horaria (esto para quienes tengan la suerte de contar con esta tecnología y saber usarla), y otras maravillas de la ingeniería. Pero no basta saber cuánto cuestan las cosas si no tomamos medidas para administrarnos mejor. Esa es la clave para ahorrar.

Las familias suelen estar bien organizadas, pero siempre se puede escapar algo a nuestro control sin darnos cuenta. Por otro lado, para los que acaban de mudarse a su nuevo hogar, estos consejos serán de provecho:

  1. Fijar presupuestos para gastos y comida, respetando todo lo posible los límites a la hora de pasar por el supermercado (caprichos, los justos). Puede ser un presupuesto mensual o semanal dependiendo de las necesidades que tengas, pero procurando no sobrepasarlo
  2. Comparar precios en los supermercados. Sí existen diferencias entre unas tiendas y otras, y lo que parecen unos pocos céntimos a la larga nos beneficia.
  3. No tengas miedo de las marcas blancas. Solemos tener preferencias por algunos productos que conocemos, pero sin embargo hay muchos otros cuya calidad apenas se diferencia y por el contrario sí que nos pueden ayudar a salvar dinero para fin de mes.
  4. Comprar lo necesario, no es bueno comprar comida de más, sobre todo si son productos perecederos, ya que por lo general se estropea, los tiramos, y gastamos más sin sentido.
  5. Aprovecha los vales de descuento, las tarjetas cliente y las ofertas. Todo ahorro cuenta.
  6. Evita comprar comidas elaboradas y precocinada, así como los productos envasados que vienen ya pelados, lavados y picados. Es un ahorro de tiempo, indudablemente, pero por lo general el precio y el gasto es mucho mayor. Intenta limitar su uso para casos de emergencia.
  7. Haz la lista de la compra, para evitar comprar aquello que ya tienes en casa sin darte cuenta y evitar salirnos del presupuesto. Es bueno también organizar el menú semanal, de modo que hagamos compra en función de lo que necesitemos para cada comida, intentando siempre aprovechar al máximo aquello que compremos.
  8. Intenta comer en casa, o prepararte la comida para el trabajo, y si debes comer fuera aprovecha los menús.
  9. Compra productos de temporada que suelen estar a mejor precio.
  10. Podemos ahorrar mucho también controlando el gasto de agua, no desperdiciándola ni dejando el grifo abierto sin necesidad.
  11. Utilizar el lavavajillas ahorra agua, aunque no lo creamos.
  12. Usar grifería termostática e instalar boquillas que reduzcan el caudal de los grifos. El uso de un aireador es una buena opción, ya que mezcla aire con el agua sin que afecte a la presión y reduce el consumo hasta en un 50%.
  13. En cuanto a la electricidad, está claro que debemos vigilar el consumo, apagando las luces que estén innecesariamente encendidas y aprovechando la luz natural al máximo.
  14. Tener un buen aislamiento es fundamental para evitar pérdida de calor durante el invierno. Disminuiremos así nuestro gasto en calefacción.
  15. Instalar termostatos es una buena solución para controlar el consumo de electricidad tanto en calefacción como en aire acondicionado, además de poder programar encendidos y apagados en función del tiempo que estemos en casa.
  16. La lavadora: siempre con la carga llena, si no tenemos la opción de media carga, y lavar con agua fría.
  17. No meter comida caliente en la nevera porque aumenta el gasto de energía. Tampoco dejemos la puerta abierta mucho rato, ya que también se escapa el frío y el termostato obliga al motor a trabajar. Otro dato: no lo llenes mucho, porque también aumenta el gasto de electricidad.
  18. Apagar los ordenadores  e intentar desenchufar los aparatos y electrodomésticos que no estemos utilizando. Si evitamos que los pilotos se queden encendidos también estaremos ahorrando electricidad.
  19. Desenchufa los cargadores cuando ya no estés cargando el móvil, ya que además de consumir energía innecesariamente estos terminan estropeándose al permanecer conectados.
  20. A la hora de planchar, intenta que sea pocas veces y mucha ropa a la vez, aprovechando que la plancha se ha calentado.
  21. Aprovecha el calor de la vitrocerámica, apagando un poco antes de que esté lista la comida y dejando que se termine la cocción con calor que permanece hasta que se apaga del todo.
  22. Usar bombillas de bajo consumo. Al principio nos pueden parecer más costosas, pero a la larga sí suponen un ahorro importante de electricidad.
  23. Usar en la medida de lo posible energías renovables. SI podemos instalar en nuestra casa alguna placa solar notaremos el cambio y el ahorro.

Una vez apuntadas estas recomendaciones, ahora toca ser conscientes de que todo lo que hagamos para ahorrar, en suma, será mucho más de lo que imaginamos, no solo en ahorro de dinero sino a la hora de reducir nuestra huella medioambiental.

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