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Las mejores hipotecas

recuperación del precio de la vivienda

El adquirir o poseer un bien inmueble suele ir vinculado, como garantía, al crédito hipotecario, por lo que es esencial conocer dicho financiamiento y las mejores hipotecas. El alto valor de un inmueble, sumado al impacto que ejerce sobre el comprador, ha propiciado un conjunto de mecanismos que faciliten la obtención del bien cuya duración suele superar los diez años y podría tener un alcance de varias décadas, dependiendo del caso.

En principio la entidad bancaria le concede un financiamiento elevado para la adquisición del inmueble, lo que implica una serie de trámites importantes con sus respectivos gastos, y por ello se establecen las obligaciones del comprador con el ente prestamista. Tras la tasación o valoración del inmueble se concede un crédito para el pago del mismo, y junto a ese importe se añade el costo del crédito, llamado intereses, sobre un plazo de pago o amortización, que oscila entre décadas, según los cuáles el deudor se compromete a pagar regularmente cuotas previamente fijadas en los términos de su contrato, según sus cláusulas, por el tiempo de vida que dure ese crédito hipotecario.

En caso de ocurrirse un impago, como el inmueble junto con los bienes personales del deudor sirven de garantía al ente crediticio, la vivienda pasaría a ser propiedad del banco, resultado como seguro y derecho ante el incumplimiento del propietario. Por tal razón los compromisos de pago hipotecarios no son tan elevados en comparación con otras modalidades de crédito o préstamo. Sin embargo, según el tipo de hipoteca, el impacto del crédito incide de una u otra forma sobre la parte deudora, encontrándose cuatro tipos de hipotecas:

  • Interés fijo.
  • Interés variable.
  • Interés de cuota fija.
  • Interés mixto.

(IMAGEN)

Las hipotecas de interés fijo son de costo alto pero de un plazo menor. En ellas el interés es siempre el mismo y no responde a las variaciones del mercado, por lo que la cuota será la misma durante la vida del crédito, siendo que el tiempo estimado es prácticamente fijo, aunque el beneficiario no gozará ni sufrirá las alteraciones del mercado sobre el interés a pagar.

Por otro lado las hipotecas de interés variable son de un costo menor aunque de un plazo mayor. Su interés, como su nombre lo dice, es variable, y oscila según los cambios en el mercado, afectando positiva o negativamente al propietario de la misma forma que afecta a su actual economía. Dado que su incidencia en las cuotas varía de distintas formas y sus cambios se efectúan en periodos regularmente de un año, el plazo de amortización puede verse acortado o extendido según la circunstancialidad de dicho crédito.

Las de interés con cuota fija son bastante inusuales y se caracterizan por tener una cuota siempre fija aunque con un interés variable. Esto torna estable el pago de las cuotas pero sujeta la situación del crédito a los cambios en el mercado, prolongándose o lo contrario sin un pronóstico claro.

Los de interés mixto son responden como de interés fijo y así como de variable, estimándose los cambios entre un modo y otro en el contrato de crédito. Al inicio se fijan las fechas de transición entre un tipo y otro, siendo común una modalidad fija para los primeros años del crédito para aplicar posteriormente la variable.

Dependerá de los recursos de la persona que hipotecará y las condiciones de financiamiento el optar por un tipo de hipoteca que más se ajuste al beneficiario. Conocer los tipos es ya una forma de manejar las obligaciones de esta naturaleza, valoradas como una de las más importantes en la vida de una persona, pues implica la adquisición o responsabilidad con la vivienda.

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