Saltar al contenido

Préstamos para bienes personales.

menos empleo y más precariedad economica

Para las necesidades propias de cada cliente la entidad financiera posee, en su oferta, unos tipos de préstamos para bienes personales. La institución bancaria otorga a otra persona una cantidad de dinero que le permita cubrir cierta(s) necesidades individuales con el compromiso de devolver paulatinamente el monto total junto con los intereses y gastos fijados en el día del contrato. Al beneficiario se le llama prestatario, y le conviene al mismo evaluar las condiciones prefijadas en o los distintos contratos para responsabilizarte con el que más se le ajuste, pues existe una serie de elementos a considerar para tomar la decisión más favorable. Este es un tipo de préstamo para consumo que facilita la adquisición de un coche o equipo de inmueble, por ejemplo, para financiar proyectos personales o, en ocasiones, eventos importantes. Por encima de los nombres o el interés al que respondan todos comparten, en principio, las mismas características de contratación: todos son préstamos personales.
Es importante evaluar de entre la gama de préstamos disponibles:
Los plazos de amortización (tiempo fijo para el pago total).
Tipos de interés.
Gastos previos a la contratación.
Gastos derivados del contrato.
Importe según cuotas mensuales (Plazo + TAE).

Ante los beneficios del prestatario, este adquiere obligaciones que responden al ente financiero, siendo el interés lo que cuesta ese préstamo que la persona solicita. Considerar la TAE es por mucho más importante que solo el interés nominal, pues incluye al último junto con las comisiones dentro del plazo de pago. La TAE se refleja tras un cálculo que precisa cuán manejable será el crédito en su totalidad. Podría suceder que el interés nominal sea inferior, aunque incluye distintas comisiones que, en totalidad, reflejen un alto costo, mientras que en otro préstamo se perciba un tipo de interés que, en principio, parece muy alto, mientras que por sus bajas comisiones signifique, desde el comienzo, un contrato más asequible.

La garantía de este tipo de préstamos, además de ser determinante, se ajusta a los intereses de la persona que lo solicita. Ante la posibilidad de un impago, la unidad de financiación se asegura mediante los bienes presentes y futuros del prestatario, pero no incluye los tipos de bienes de inmueble, como sí ocurre con los préstamos hipotecarios. Además, el financiamiento estará limitado tanto en costo como en tiempo de pago, y además depende de los recursos del cliente, respaldados por su anterior tiempo de producción, para evitar que los compromisos excedan las posibilidades del deudor. Del mismo modo, un préstamo personal tendrá una alta tasa de interés y un plazo de amortización corto (hasta 5 años) por ser para intereses personales, diferenciable de un crédito hipotecario en que la cuota es menor aunque el plazo mayor.
Para solicitar y evaluar un préstamo personal se requieren:
Documento Nacional de Identidad (DNI).
Factura pro forma o presupuesto de lo que se adquirirá con el préstamo.
Copia del contrato laboral.
Comprobante de ingresos.
Relación de sus bienes al momento de la solicitud.
Recibos de servicios públicos así como de otros préstamos.

Son muy valoradas las coherencias en el acuerdo financiero para cerrarlo, siendo que el tiempo del préstamo siempre debe ser inferior a la vida de lo que se financiará. Además se tomará en cuenta que el monto a otorgar corresponda al interés personal expresado, evitándose montos muy altos para adquisiciones medianas y/o pequeñas, o que superen las posibilidades del deudor a largo plazo. Por ello, debe ser concreta y expresa la finalidad del préstamo durante la solicitud para evitar, incluso, que el dinero aportado se utilice para saldar otras obligaciones económicas. Con el propósito de asegurar que ambas partes puedan cumplir sus responsabilidades en la mayoría de los casos, podría exigirse un mediador que pueda cubrir la deuda en caso de que el cliente no sea capaz de responder, o incluso un seguro para situaciones extremas como incapacidad o defunción, por ejemplo.

Antes de efectuar un préstamo es una obligación del ente bancario entregar los documentos escritos que detallen con claridad la totalidad de condiciones relativas al financiamiento. Con dicha oferta es posible compararla con otras antes de tomar una decisión o clarificar cualquier duda. Asimismo las cuotas de pago dependerán, en principio, del monto total del préstamo, el plazo de amortización así como el tipo de interés, pero también influyen datos personales, como los ya mencionados ingresos laborales o bienes personales. Por tal razón, para evitar que la persona adquiera obligaciones por un tiempo mayor a la vida de lo que se adquirirá, se restringen elevados financiamientos a vacaciones o eventos importantes. Considerar tales aspectos ahorraría al cliente, por ejemplo, el pagar muchas cuotas por adquisiciones que al final perderán casi todo su valor, así como propiciar un impago circunstancial prematuro.
Para efectuarse, el préstamo será asociado a una cuenta bancaria a nombre del cliente a la que se abonará y de la que se cobrarán las cuotas prefijadas en el contrato de financiamiento, siendo mediante la póliza donde se comprometen ambas partes, prestatario y entidad bancaria, a cumplir las condiciones del préstamo para bienes personales. Un asesor durante todo el proceso será elemental para fijar el acuerdo que más se adecúe al cliente.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies